Al sentirse aburrido de la vida, el individuo trata desesperadamente de ocupar su tiempo con cualquier actividad inapropiada, por ejemplo: el sexo, las drogas, las conductas riesgosas, etcétera. Todos estos esfuerzos tienen por propósito «no pensar» en el estado emocional mientras se intenta mantener ocupado el día a día. En este sentido, un aburrimiento extremo puede conducir al suicidio