incluidos—? ¿Está la memoria en el cruce de las vías de lo que puede estudiarse como lo “objetivo” (material, natural) y lo que reconocemos como “subjetivo” (ideal, espiritual) en la singularidad “psíquica”? ¿Seguimos, después de tantos siglos, revolviendo el mismo rancio guisado del “espíritu” y atribuyendo sustancialidad a la mente, al sujeto, al self, al “yo”