¿Quién eres, Thérèse? ¿Qué esperas? ¿Qué ves en tu padre, en tu marido, en el abogado? ¿En qué crees? ¿Qué sientes? Me fascinó el contraste entre el mundo exterior —tranquilo, resguardado por las apariencias, las convenciones sociales y los modales, en el que los intereses de los hombres determinan el destino de las mujeres—, y el interior de Thérèse —sacudido por unas ansias de libertad, una insatisfacción vital, un deseo voraz, una frustración, un odio y una pasión irreprimibles—