desenfundas y utilizas las dos pistolas para acertar simultáneamente a dos blancos diferentes, a ese disparo se le llama «el Místico». No gusta a muchos, es demasiado arriesgado. Por regla general, los pistoleros suelen desenfundar con su mano preferida y luego disparar en rápida sucesión a los dos blancos, amartillando el arma con la mano libre. Naturalmente, entre el primer disparo y el segundo transcurre un instante: ahí puede que te peguen un tiro si delante de ti tienes a gente despierta. Pero desenfundar ambas pistolas, disparando al mismo tiempo a dos blancos diferentes, parece en principio una técnica aún más arriesgada, dado que implica la capacidad, casi sobrenatural, de fijar la mirada en un tercer punto, vacío, más o menos a medio camino entre los dos blancos, y en ese punto ver dónde hay que acertar sin verlo realmente, mejor dicho, entregándose a una especie de mirada retrasada, o embotada, incluso obtusa, que el Maestro se atrevía a comparar con la mirada de ciertos Místicos. De ahí su nombre.