Cristina Sánchez-Andrade

  • ILuhas quotedlast year
    Ahora..., yo ahora entiendo a mi madre después de todo lo que pasé yo. Pero yo no entendía. Me duele, ¿eh?, me duele y me da pena. Pero mi madre tampoco era una mujer de abrazarte, de darte besos.
  • ILuhas quotedlast year
    cuando uno tiene persona en casa, ¿sabe qué es lo más feo aquí cuando es empleada?, pues que la señora de la casa deja sus bragas tiradas, las deja con el periodo, con los protectores, lo dejan tirado como que uno no vale nada, pues.
  • ILuhas quotedlast year
    Allá se puede sobrevivir pero no construir. Allá se trabaja para vivir y la comida nada más.
  • Ana Rodríguezhas quotedlast month
    Porque el remordimiento es un murciélago que bate las alas, una arañita, un ratón que roe los bordes y llega hasta la médula.
  • Ana Rodríguezhas quotedlast month
    Al tercer día no había nada. Alguien, desde alguna parte muy íntima, había limado, absorbido, chupado lentamente el humus creador del pensamiento. En la noche del tercer día, ahí estaba el hueso de la conciencia: seco, desnudo, limpio. Y la culpa: dúctil, viscosa, abundante como la carne de un fruto.
  • Ana Rodríguezhas quotedlast month
    Dice también que, en todo caso, tenemos suerte de no conocer la soledad, que es la única lacra que acompaña al hombre durante toda su vida y que provoca el ahogo
  • Ana Rodríguezhas quotedlast month
    Durante un rato, nos odiamos de una manera tan dulce y prolija que es exactamente como si nos estuviésemos amando.
  • Ana Rodríguezhas quoted18 days ago
    Porque ésa era la verdadera clave de su éxito: el abuelo del marqués podía llorar cuando le venía en gana. Sin duda un precioso legado (mucho más valioso que la fortuna, oh, sí) que transmitió a su hijo y a su nieto de una manera natural, como quien transmite una nariz afilada o unas manos agigantadas.
fb2epub
Drag & drop your files (not more than 5 at once)